Publicado En: Sab, sep 16th, 2017

El huracánMichelle,por Cristián Labbé

El huracán “Michelle”

Cristián Labbé Galilea

 

A riego de que nadie me leyera, decidí escribir pensando en lo que esta época del año ha representado tradicionalmente para muchos de nosotros… “las fiestas patrias”. Con la llegada de septiembre el clima empezaba a mejorar, se respiraban alegres aires de festejos,  infaltable la ida al circo, a la parada militar y a las fondas… se embanderaban las casas, se oía mucha cueca mientras “se le hacía daño” a una empanada y a una “cañita de chicha”.

Al correr de la pluma, ya en las primeras líneas, me convencí que muy poco de ese ánimo, de ese espíritu, existía.  Aquellos eran otros tiempos… el “jutre”, el jornalero, el patrón y el obrero, el capataz y el maestro, por algunos días dejaban de lado las diferencias para, sin ningún resentimiento, disfrutar de lo mismo… lo nuestro.

Quise mantener mi decisión de ser positivo… pero pude comprobar que con la llegada de septiembre -sin ser tierra de huracanes- se había desatado una devastadora tormenta de recriminaciones, acusaciones, reconvenciones… de “dimes y diretes” de los actores políticos. Lejos de fiestas patrias, el ambiente se parecía más a la antesala del infierno.

Las cosas han cambiado su eje… Hoy el circo lo ponen los “señores políticos” donde sobran los payasos, los contorsionistas, los magos (especialmente de las finanzas), etcétera…; por su parte a los militares, que siempre fueron el alma de estas fiestas, ahora los han convertido en “el comodín del gobierno” para distraer a la opinión pública; y por último, para zapatear en las ramadas nada mejor que la cumbia, la salsa, el regatón. Así…  “despacito”  van alterando nuestra cultura… ¡que mejor!

¿Estarán conscientes las dirigencias políticas del daño que le están infringiendo a nuestra sociedad con su mediocridad y su carencia de liderazgos positivos?

¿Aquilatarán los medios de comunicación social la carga de odio y división que instalan en el ambiente sus reportajes sesgados y carentes de la más mínima objetividad e imparcialidad?

Las respuestas son obvias y lo podemos demostrar al comprobar las “malas vibras” que desde los medios de comunicación y las más altas autoridades se imprimen a nuestra convivencia nacional.

Son muchos los responsables de este ambiente de intolerancia –todos tenemos algo de culpa- pero quien no puede eludir la primera y principal responsabilidad es la Presidente Bachelet; carente de las condiciones mínimas  de un estadista, se ha transformado, de una “afable señora” que tenía un alto porcentaje de aprobación, en una especie de “femme fatale” del siglo XXI -al mejor estilo de tantas otra mujeres fatales de la historia y la literatura- que usando su poder han causado más daño que bienestar, más odio que reconciliación, mas iniquidad  que justicia, más violencia que seguridad.

Entre la “taimá” que le dio después del Tedeum Evangélico, la “curiosa” misa de desagravio en la Moneda, la acelerada iniciativa para desclasificar la Comisión Valech, el eventual cierre de Punta Peuco, la ley de despenalización del aborto, más todas sus últimas actuaciones… nos advierten que aun estando en primavera, en el hemisferio sur y en clima templado… también hemos sabido lo que es una tormenta: por segunda vez nos asola… el huracán “Michelle”.

 

labbe