Publicado En: Sab, jun 9th, 2018

El pedestal y las escaleras, por Cristián Labbé Galilea

El Pedestal y las Escaleras
Cristián Labbé Galilea
Hoy por hoy, las crónicas nos distraen pendularmente desde: los enviados especiales del Papa Francisco al popular mundial de futbol en Rusia y, entre estos puntos, los temas policiales ocupan el resto de los espacios noticiosos, quedando disminuidos a la mínima expresión los verdaderos problemas que afectan nuestra contingencia. Y, si algo aparece, son aspectos de segunda importancia que dan cuenta de la desvinculación del mundo político con la realidad nacional.
Además de pugnas al interior de las coaliciones, rabietas, acusaciones y descalificaciones entre parlamentarios, llama la atención la “incontinencia legislativa” que sufre nuestra sociedad política. ¡Todo lo arreglan… proponiendo una ley!
Tratando de llevar agua a sus molinos, los parlamentarios encuentran que el mejor camino para mantener a sus electores contentos es planteando iniciativas legales, al punto que ya vamos en más de veinticinco mil leyes -con sus respectivos y numerosos articulados-, de las cuales algunas además de ridículas están obsoletas, como la ley que prohíbe el batirse a duelo o el sacarle las plumas, pelos o similares, a los animales de los vecinos.
Como si eso fuera poco, ahora algunos alcaldes han asumido “dudosas responsabilidades normativas” regulando los piropos, el cuidado de las mascotas y otras medidas tan ambiguas como regular el uso de las plazas y muchos etcéteras más…
Distraídos por estos temas se nos olvida el adagio jurídico que enseña: “la ley no hace la virtud”, y que no sacamos nada con seguir redactando leyes porque… “ninguna ley va a servir si no hay quien la haga cumplir”.
Imagínese, mi piadoso lector, el tamaño que tendrían las tablas que recibiría Moisés si subiera hoy a recoger los mandatos de la ley… (hace más de dos mil años fueron sólo diez, y tienen vigencia hasta el día de hoy).
Frente a esta realidad, imposible no acordarse del político español, varias veces ministro de Alfonso XIII, conocido como el Conde Romanones (Álvaro Figueroa y Torres 1863 – 1950) quien, al ver que la actividad de los políticos de su país estaba absorbida constantemente por temas distintos a los que afectaban a la comunidad dijo, la frase que hasta hoy se recuerda en el mundo de las letras políticas: “hagan ustedes las leyes, que yo haré el reglamento”.
Nada más objetivo, claro y práctico….  Romanones experimentó en carne propia -y así lo hizo saber- que los problemas se solucionan con más acciones y menos discusiones.
Son muchos los problemas que afectan a nuestra sociedad, que pueden ser solucionados efectivamente si nuestras autoridades se concentran más en la realidad, menos en las encuestas y no se distraen en discusiones políticas bizantinas o en iniciativas que quedan en eso… meras ideas. ¡Hoy no se requieren más leyes sino más decisiones! ¡No se puede liderar sin actuar!
La sabiduría popular es muy clara al respecto, sugiere a los políticos que:… “al pedestal no se llega con escaleras sino con obras buenas…”.

 

 

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