Publicado En: Mar, may 10th, 2016

Los esfuerzos para juzgar a Dilma Rousseff derivan en caos

La lucha por el futuro político de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dio un giro inesperado en la Cámara de los Diputados el lunes, cuando su presidente dijo que los senadores no pueden seguir adelante con la votación sobre el juicio a la mandataria, a lo que el presidente del Senado respondió asegurando que no habría cambios en el calendario previsto.

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El último capítulo en el culebrón político de Brasil comenzó con el presidente interino de la Cámara de Diputados anunció que había anulado una votación del mes pasado donde sus colegas decidieron por una amplia mayoría respaldar la destitución de Rousseff y pasar el asunto al Senado para un posible proceso contra la líder.

La sorpresiva maniobra de Waldir Maranhao, presidente interino de la cámara baja, desató una tormenta de debates sobre la legalidad de la medida y sus posibles implicaciones, un estancamiento que probablemente tendrá que ser resuelto por la Corte Suprema del país.

Se esperaba que el Senado decidiera el miércoles si aceptaba el caso contraRousseff y la enjuiciaba por presuntamente violar las normas fiscales en el manejo del presupuesto nacional. Si una mayoría simple de senadores decide que sí, Rousseff será suspendida del puesto y el vicepresidente Michel Temer lo asumirá hasta que se lleve a cabo un juicio.

El presidente del Senado, Renán Calheiros, dijo a sus colegas que tiene la intención de hacer caso omiso de la decisión de Maranhao y seguir adelante con el proceso de juicio político como estaba programado. Tachó la decisión de Maranhao de “jugueteo con la democracia”.

No está claro si el Senado podrá seguir adelante con el caso, ya que tanto el gobierno como la oposición probablemente apelarán la medida de Maranhao. Cuando menos, el proceso de juicio político podría ser retrasado algunos días.

El proceso coincide con la peor recesión de Brasil en décadas, con una amplia investigación contra la corrupción que ha salpicado de lleno a políticos de primer nivel y destacados empresarios, y con un brote del virus del zika. Al mismo tiempo, la ciudad escaparate del país, Rio de Janeiro, se prepara para acoger los Juegos Olímpicos en agosto.

El apoyo mayoritario que alguna vez tuvo Rousseff se ha erosionado con esta seguidilla de realidades, y sus índices de aprobación se han desplomado en meses recientes. Aunque las encuestas muestran un amplio apoyo al juicio político, también dejan ver un enorme miedo sobre quién reemplazaría a la mandataria.

Según los términos de la decisión del presidente de la cámara baja, ésta tendría cinco sesiones para efectuar otra votación sobre si se envía al Senado el proceso de juicio político contra Rousseff. El mes pasado, Cámara de Diputados respaldó con una abrumadora mayoría la continuidad del proceso, y son esas sesiones del 15 al 17 de abril las que Maranhao anuló.

En declaraciones el lunes por la noche, Maranhao argumentó que el proceso de destitución estaba lleno de irregularidades, e incluía una violación de las normas cuando los líderes de los partidos dijeron a sus diputados cómo votar.

“No estamos, y nunca estaremos, bromeando sobre cómo hacemos una democracia”, afirmó.