Publicado En: Dom, mar 19th, 2017

La riesgosa apuesta de Erdogan contra Alemania y Holanda para ganar su referendo

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, parece estar dispuesto a todo para obtener el sí durante el referendo del 16 de abril que le otorgará más poder. Incluso, a protagonizar una dura pelea contra Alemania y Holanda, con los que ha sostenido publicitados roces en las últimas semanas, y a quienes se atrevió a tildar de “fascistas” y “nazis”.

erdogan

Para expertos internacionalistas, este cambio de tono de Erdogan se da en momentos en que Europa vive una especial sensibilidad por la situación de los inmigrantes y refugiados que son contenidos en Turquía, y hace parte de las tácticas de las que el presidente se está valiendo para asegurar ese sí en el referendo turco.

“Básicamente, el mandatario busca plasmar en las leyes lo que está sucediendo hoy en la práctica, ya que es el hombre más poderoso de Turquía desde la muerte del fundador de la nación, Kemal Atatürk, y quiere mantener esa posición”, asegura Ariel S. González Levaggi, experto en asuntos turcos y candidato a doctorado en Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de Koç, en Estambul.

Para lograrlo, “Erdogan ha buscado cambiar el sistema parlamentario por uno presidencialista. Esta decisión pasó por el parlamento y fue aprobada, pero requiere ahora que más del 50 por ciento de la población la apruebe”, explica González Levaggi.

El voto joven

De otro lado, Enrique Serrano, internacionalista de la Universidad del Rosario, apunta que “las elecciones turcas eran un asunto exclusivamente local hasta hace muy poco, y la suerte de quien ganase en Turquía les importaba muy poco a los occidentales. Hoy en día hay una especie de intervención de la opinión pública, muy directa sobre personajes de naturaleza autoritaria como Erdogan, y esa condición lo ha afectado políticamente y lo ha expuesto, especialmente, a los jóvenes turcos”.

No en vano, el presidente ha optado por endurecer su discurso y poner en tela de juicio las relaciones con la UE, las cuales no se habían visto tan afectadas hasta este momento. “Están en un deterioro progresivo, que evidentemente brinda réditos electorales tanto en Turquía como en la UE”, recalca González Levaggi.

Además, Serrano menciona que “en Turquía hay una renovación política generacional muy fuerte, y los jóvenes están cada vez más occidentalizados, por lo que reclaman un modelo que se parezca más a los paradigmas democráticos de Occidente”. Esta situación, añade, ha desprestigiado la estrategia tradicional de Erdogan, que era mostrar fuerza por medio de un paradigma muy nacionalista.

“Para ganar el voto joven y el voto occidentalizado, el presidente muestra esta nueva cara sorprendente, porque además falta muy poco tiempo para las elecciones”, dice Serrano.

Turquía independiente

De acuerdo con Diego Castellanos, investigador del Observatorio del Fenómeno Religioso de la Universidad Nacional de Colombia, “el discurso de Erdogan es populista y maneja a los medios de comunicación, lo cual constituye una de las críticas que se le ha hecho desde Europa, pues, durante los últimos dos años, y sobre todo luego del golpe de Estado de julio pasado, Erdogan borró a la oposición, y en ese sentido hizo que los medios interpretaran y mostraran a la gente que las acciones del presidente en Europa tienen que ver con la defensa de los turcos en el extranjero”.

“Él quiere demostrar que Europa se beneficia de Turquía y que Europa ha creado problemas en Oriente Próximo que los afectan directamente, pero que además controla y asume una situación que ya había pasado antes, cuando se le imponían normas a Turquía porque era un país débil”, añade Castellanos.

Para este analista, Erdogan busca demostrar que defiende los interés de los turcos pero también el papel de los musulmanes frente a Europa, lo cual le ha significado acrecentar su apoyo incluso de parte del mundo árabe.

“La verdad es que Erdogan en gran medida renuncia de facto a la vieja aspiración turca de parecerse a los europeos, o por lo menos por la vía tradicional, a ser una especie de ‘buen alumno’, y más bien se juega cartas geopolíticamente más valiosas del presente, porque, de facto, está aliado con Putin y porque también se ha convertido en un actor fundamental para detener los flujos migratorios sirios, iraquíes y de todo Oriente Próximo”, puntualiza Serrano, quien afirma que Erdogan es consciente de ese poder estratégico y de cómo le sirve para crear una forma mediterránea de poder desde el sur, que ya no necesariamente pase por los complicados estándares de la Unión Europea.

De esta manera, Serrano dice que podría entenderse como que Erdogan está apostando por una Turquía más independiente, más dueña de sí misma, más activa, más asertiva, y no a la vieja Turquía que estaba adscrita en modo “enfermizo” a la Otán y a tratar de llenar los requisitos que la UE le había impuesto.

Para los expertos, seguramente, Erdogan regresará a su manera tradicional de gobernar después de ganar el referendo. “Sin embargo, ahora avanzará con la perspectiva de ir construyendo una plataforma para un sucesor que tenga lenguaje y modales más parecidos a los que Occidente respeta”, concluye Serrano.

Referendo para un ‘sultán’

Si el presidente Recep Tayyip Erdogan logra el sí en la votación por el referendo que se realizará en Turquía el próximo mes, en su mano podría concentrar el poder, en primera instancia, a partir del 2019 y durante 10 años como tiempo máximo. Ningún mandatario en el país lo ha aunado de esta forma desde los sultanes otomanos.

Además, a Erdogan se le concedería el rol ejecutivo del que ahora carece.

También le permitiría la nueva norma gobernar mediante decreto, elegir un tercio del máximo órgano judicial, guillotinar el Parlamento suspendiéndolo unilateralmente y liderar un partido político.